Los Semáforos
- Psicóloga Ana Lucia Alvarez

- 4 ago 2020
- 2 Min. de lectura
Los lugares donde puedes ver muchas actitudes de las personas son los pases donde existe un semáforo, pues si está en rojo y no puedes cruzar, te da tiempo a observar a las personas que están alrededor, y te das cuenta de que existen personas que logran esperar el cambio de luz para poder cruzar mientras que muchas tantas, pues simplemente les cuesta, quizás por apuro, por viveza, y en ocasiones te das cuenta que no están solos, sino que cruzan con niños y/o adultos mayores; pues fuera cual fuera la razón lo único que vez es el temor en sus ojos al arriesgarse, y la sensación de alivio al llegar al otro lado de la calle sin lastimarse. Muchos alrededor nos quedamos callados sin decir nada, solo observando, y otros pues entre improperios y gritos solo terminan juzgándolos; y no es por justificarlos pero cada quien tiene un motivo o un aprendizaje al realizar esta conducta, y muchas veces son conscientes de este error y otros pues solo cierran los ojos y continúan.
Pues lo mismo sucede con nuestros hijos e hijas en casa con respecto a las normas que establecemos, claro si lo hacemos, algunas veces ellos conocen las reglas y las consecuencias de las mismas, al enseñárselas logran esperar, tomarse un tiempo y meditar antes de tomar una decisión, o emitir una conducta; pues conocen la consecuencia al final. Mientras que otros aún conociendo las consecuencias las incumplen, lo pasan por alto buscando alguna justificación, o simplemente no las conocen; haciendo un desorden donde el respeto no tiene lugar, dando paso a los afrontamientos, gritos, castigos físicos y verbales, insultos o en el peor de los casos, simplemente aparece la indiferencia.
Aprendamos a poner normas, enseñemos que un semáforo se respeta así como una norma y que al no hacerlo existen consecuencias, demos el ejemplo a los más pequeños, pues ellos observan lo que hacemos y simplemente lo copian. Respetemos las normas y sobre todo RESPETEMOS NUESTRAS VIDAS.

Comentarios